Inició la conversación del pasado 22 de mayo de 2008 recordando que al día siguiente se efectuaría un velorio de Cruz de Mayo en la plaza Miranda, al lado del Complejo Cultural de Maturín.
Uno de los facilitadores del taller nuevamente planteó que los escritos que realizáramos no serían confrontados todavía, esperando realizar confrontaciones directas en un futuro e igualmente mostró la necesidad de equilibrar los ejercicios entre poesía y narrativa.
Hubo una nueva discusión sobre las razones para escribir, señalando el acto de escribir como un ejercicio para "memoriar", metáfora de la memoria ante el terror que puede producir el hecho futuro de no existir. Este pensamiento puede igualmente extenderse a otras ramas del arte, como la música, la pintura, la escultura, donde cada uno de sus productos constituyen parte de la memoria colectiva de la humanidad.
También se conversó sobre una especie de movimiento de los iluminados que se presentó entre los años 20 y 50 del siglo pasado, relacionada incluso con la escuela socio - pedagógica del gestalt. En ese contexto se circunscribe Rómulo Gallegos, quien junto con otros escritores concibió la existencia radical del bien y el mal, sin necesariamente aceptarse la presencia de términos graduales entre ambas posiciones absolutas.
Una de las características de Gallegos es que no se convirtió en un escritor de "naturaleza universal", de acuerdo con Rogelio León, sino que se quedó en el ámbito local... tan local que ninguna de sus obras podría trasladarse a otras latitudes por presentar elementos específicos del ambiente regional para donde escribió, como el llano venezolano, la zona de Guayana, la selva venezolana y otras.
Dentro de Doña Bárbara de Rómulo Gallegos se habló de Mister Danger, tomado por Gallegos como símbolo del mal, bajo la figura idealizada de la corrupción, de la prostitución y quizás de cierto recelo para con el "gringo".
Contrariamente a ese estilo de Gallegos se encuentra Juan Rulfo, donde con su novela Pedro Páramo, se refleja el hombre en el contexto del mundo.
¿Cómo debemos producir el acto de escribir, para hacer una novela universal o como una búsqueda del acto creativo basado en un hecho espontáneo? Buena parte de la discusión versó sobre este tema.
Discutimos también sobre la trascendencia universal de William Shakespeare, incluyendo las diversas dudas sobre la verosimilitud de Shakespeare como creador real de sus obras, claro, sin tomar posición sobre la certeza o la incertidumbre del mismo.
Dentro del criterio de universalidad de ciertas obras, se comentó que nuestro Perez Bonalde escribió el Canto al Niágara, el cual, aunque está relacionado con el Niágara, no constituye una obra precisamente de color local del Canadá, sino una misma obra de gran universalidad.
jueves, 29 de mayo de 2008
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